martes, 22 de octubre de 2024

Ifis, hija de Ligdo

Energía. Impaciencia por desplegar tus alas mientras algo de miedo se viste de sonrisa. Una inteligencia voraz con la que eres capaz de contagiarte de todos los amares de este mundo: la satisfacción serena del anciano que contempla a su família sin decir nada, la euforia del náufrago que encuentra tierra firme e, incluso, el miedo inconfesable del escritor que sabe que, al escribir, también apuñala suavemente su alma. Nunca fue fácil mirar hacia dentro, ¿verdad? 

Creo que necesitas esas cicatrices para hacerte más fuerte tanto como yo necesito saborear tus heridas para recordar que soy fuerte. Gracias por darle otra puntada de hilo a mis alas, gracias por recordarme que los pájaros pueden nacer del fuego y gracias por enseñarme que las lenguas son adicciones inevitables. Energía, explosión, curiosidad, dudas, alegría, tristeza, futuro y un poco más de alegría, siempre. 

Sin almas como la tuya no creo que pudieran existir los escritores.

Este es mi regalo. Para ti, que lo sabes. Y para mí, que poco a poco, lo sabré.



1 comentario:

  1. Las palabras a menudo son capaces de consolar incluso las más oscuras, rotas e olvidadas almas, que el Otorgador guarda en un infinito pasillo de saberes desconocido para el mundo exterior, esperando a ser pronunciadas en la boca de alguna digna criatura.

    Concuerdo en que nunca fue fácil el interior. Es doloroso observar esas injustas cicatrices que en su día hicieron tanto mal, y que aún te punzan de vez en cuando por mucho que las hayas cosido. Sin embargo, para eso nos sirven las llamas que forman parte de nuestra aparición e incluso recuperación. Recuerda: si no eres capaz de derrotar a tu enemigo, únete a él.

    Siempre con un poco más de alegría.

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